Antes merecía la pena vivir, todo el mundo te saludaba por la calle, todo el mundo perdonaba y retomaba sus errores. Eran capaces de conseguir lo que querían a base de esfuerzo y de suerte... ¿Ahora? La suerte no existe, y el esfuerzo cuesta mucho, tanto como para acobardar a algunas personas que ya han escuchado la leyenda de aquellos que lucharon y fracasaron. Yo hablo en presente, pero dentro de muy poco, los padres le contarán a sus hijos cuentos para dormir, que trate de personas que eran felices. Pero verdaderamente, sólo serán cuentos.